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Amante de la lectura, los viajes, cine, series y una buena charla.

miércoles, 17 de agosto de 2016

¿Burkinismo, nudismo o nazismo?




     Queridos lectores, lectoras y cualquier otro género que se asome por este blog, hoy voy a mojarme, aunque aún no he decidido qué traje de baño ponerme para tal ocasión. Porque yo soy de esas mujeres que aún puede elegir de qué manera meterse en los charcos, derecho que al parecer no tienen todas las féminas en este mundo. 

   Estos días, muchos informativos están dando la noticia de las mujeres que son multadas por el uso del llamado burkini, esa prenda inventada por hombres para que las mujeres que quieran gozar del agua al aire libre no puedan hacerlo. Yo me limito a saber lo que la ley dice y a cumplirla. Si la ley del país en cuestión dice que no se puede utilizar, pues no se utiliza o pagas la multa y así contribuyes al enriquecimiento del ayuntamiento del lugar. Las leyes están para cumplirlas o para atenerte a las consecuencias.
   
   Yo vivo en una ciudad de interior, pero aquí nunca se ha dejado que nadie se bañe vestido en las piscinas. Es una cuestión de higiene y llevarlo al campo de la religión me parece utilizar el cuerpo de la mujer con fines políticos. Porque no nos engañemos, el fin último de la religión es el poder. Poder para manipularnos y someternos a los poderosos (en este punto muchos pensaréis que estoy haciendo populismo barato, y no digo que sí ni que no. Sois libres de pensar lo que queráis)

    Lo que me enfada de todo esto es que nadie ha preguntado a esas mujeres de qué forma querían meterse en el agua. ¿Han elegido ellas ese traje para ocultar su pecaminoso cuerpo a los ojos de los ávidos hombres que no podrían controlarse si les viesen un codo? Y ellos, ¿porqué no se tapan? ¿Es porque las mujeres no sienten deseo si ven un hombro al aire? ¿Es porque ellas no sienten ni padecen?...

   Queridos y queridas del mundo, las mujeres sentimos...y yo siento que no todas puedan decidir sobre cualquier aspecto de su vida, como si fueran eternas niñas que jamás llegarán a emanciparse. 

   Yo por mi parte, prefiero sentir el agua y el aire en mi cuerpo; la arena ya no tanto...pero  pocas cosas hay que una ducha, mental y corporal, no arregle.

              Que tengáis un buen baño.  


2 comentarios:

  1. Estoy totalmente de acuerdo contigo. Vale que hay unas leyes, pero creo que deberían de ser ellas quienes decidieran que es lo que quieren llevar, ya sea por religión o porque les de la realísima gana.
    Un tema muy interesante.
    Saludos.

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  2. la libertad a decidir debiera primar sobre cualquier otra.

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