Datos personales

Mi foto

Amante de la lectura, los viajes, cine, series y una buena charla.

viernes, 8 de diciembre de 2017

Decisiones difíciles






¡Oh, Dios mío!!!!,No  me va a dar tiempo hacer la maleta. Sólo quedan tres días para nuestro viaje y aún no he empezado.
Lo que en un principio era una idea maravillosa, ¿pues a quien no le apetece ir a Italia con su hombre! se estaba convirtiendo en una pesadilla. He de reconocer que me cuesta tomar decisiones, y hacer la maleta es una de las mas importantes que toda mujer ha de tomar. Imagina que no llevas el atuendo adecuado para una ocasión importante. ¡Nunca se sabe!!!. Puede que conozcas a alguien importante que te quiera invitar a su villa en el campo, y hacer alguna fiesta en tu honor. Pues tienes que llevarte traje largo, zapatos de tacón, y ropa para trajinar por el agreste campo. Y por supuesto, los complementos adecuados. Tampoco te puedes olvidar de la crema de día, de noche, maquillaje vario, laca, gomina, leche desmaquillante, tónico facial.....

Mi chico empezaba a mirarme con cara de aburrimiento e incluso le pillé bostezando.
- ¿Es que tú ya lo tienes todo preparado?- le pregunté en tono desabrido.
- Ni he empezado. Aún quedan tres días.
- No, solo quedan tres días-dije alzando la voz.
- De todas formas, amorcito, veo bastante improbable que nos vayan a invitar a una glamurosa fiesta. Y aunque así fuera rechazaríamos la invitación.
- ¿Por qué?- dije sorprendida
- La idea era que tu y yo , solo tu y yo, pasáramos unos días juntos. Pero si quieres fiesta, yo te la puedo dar. Y no es necesario que vistas de etiqueta. En realidad, no es necesario que te vistas.
- Ajá, sátiro desvergonzado-digo guasonamente. Tu no quieres hacer turismo cultural, ¿verdad?.
- No, de momento ya estoy bastante culturizado.- Dice mientras se levanta y empieza a rebuscar en mi armario.
- Creo, que con unos vaqueros, una camiseta y esto, es más que suficiente. ¿No crees???-dice  mientras sonríe y levanta una ceja.
- Creo que tienes razón, cariño. ¡Tu sí que sabes de equipajes!!!!





jueves, 30 de noviembre de 2017

MARIE








            



       Autora: Mariola Díaz-Cano Arévalo

        Editorial: Ediciones Atlantis

        ISBN: 978-84-947868-2-2









Enfrentarse al texto de una persona conocida, a la que tienes cariño, siempre da un poco de aprensión y por qué no, inquietud. ¿Y si no me gusta? ¿Qué le digo si me pregunta? Tendré que inventarme algo que no la haga sentir mal, pero a la vez tampoco quiero engañarla. Sin embargo, todos estos pesares de crítica novata no se han dado en el caso de “Marie”; y por supuesto, todo lo que salga de mi pluma, bueno, tecla, será la verdad y nada más que la verdad. Sin paños calientes.

Ya me habían hablado  de “Marie” antes de publicarla. Todo eran críticas favorables y yo he de reconocer que cuando me hablan mucho y bien de algo, tiendo a recelar. ¡Error!!!! A veces todos aquellos que dicen que algo está bien, tienen razón.

Pero pasemos al meollo de la cuestión. Y ese meollo son los dos protagonistas: El francés y Marie. A priori son dos personas completamente diferentes, con poco o nada que ver. Un exconvicto buscando venganza y una joven enfermera que quiere iniciar una nueva vida al otro lado del país. Él quiere verse las caras con sus compinches, esos traidores que le vendieron, y ella quiere reencontrarse con la hermana que por  motivos del pasado, no pudo disfrutar como le hubiese gustado.

A priori él es un tipo duro, de dudosa moral y ella una mujer frágil e inocente, sin embargo durante el viaje en el que los acompañamos nos damos cuenta que ni uno es tan duro, ni la otra tan inocente. ¡Qué bien nos habías engañado, Mariola!

Ella sabe perfectamente lo que quiere y él, el tipo duro, se ablanda y tiembla ante unos sentimientos que nunca había tenido. Sin embargo, el destino es caprichoso y no conoceremos hasta el final del camino si estamos ante una pareja que tras la pasión se olvidan una vez que llegan a destino, o su destino es estar juntos. Solo puedo desvelaros que el final es sorprendente, pero no pienso deciros más. ¡Leedlo!

La lectura es fácil, ágil y con toques de guión cinematográfico. Casi puedes ver en tu mente los fotogramas y aunque no hay descripción física detallada de los protagonistas, no es difícil imaginarlos. En mi cabeza ya tenía decidido qué actores protagonizarían la historia. Y es que la autora sabe elegir las palabras correctas para transportarnos a lugares tales como Las Rocosas, Salt Lake City, Sacramento…

Sus descripciones son breves y concisas, como pinceladas. Los personajes secundarios no aparecen tan solo como adorno, son importantes para conocer la profundidad de los protagonistas. El narrador tiene voz masculina, algo curioso siendo la autora una mujer; sin embargo, hasta donde puedo llegar, creo que ha sabido  meterse en la mente y sobre todo en el corazón del macho alfa. Y es que en el fondo, hombres y  mujeres no somos tan distintos.

Solo puedo deciros que no os hace falta equipaje para iniciar este viaje. Lo que necesitéis siempre lo podréis encontrar durante el trayecto. Porque lo importante son las paradas…y menudas paradas.  

domingo, 26 de noviembre de 2017

5 pasos para hacer feliz a un hombre


¡Ay, los hombres!..esos animalillos que pululan a nuestro alrededor y que pueden ser adorables a la par que diablillos y siempre unos niños.
Supongo que vosotras al igual que yo, os habréis preguntado alguna vez qué hacer con ellos. Hay días que dan ganas de matarlos y trocear su cadáver, para servirlos en una posterior sopa de picadillo; y otros días, en cambio, te hacen rozar el cielo y sentirte la mujer más feliz del mundo. Y es precisamente por esos días, que he decidido publicar esta entrada. Si ellos son felices, nosotras seremos felices. Si, lo habéis adivinado; en realidad lo hago por nosotras.

PASO 1

Por mucho que ellos se crean que son el sexo fuerte,( las cosas por mucho repetirlas no tienen que terminar siendo verdad), no son mas que humanos asustados ante los cambios de la vida. Les asusta que su equipo pierda, les asusta perder pelo, les asusta ganar barriguilla, les asusta quedarse sin cerveza...pues ahí tenemos que estar nosotras tomando las riendas y poniéndolos firmes. Y la firmeza se consigue comprándole zumos, apuntándolo a un gimnasio y bailar semidesnuda delante de ellos a la hora del partido. Para lo del pelo no tengo solución. ¡Lo siento, chicas!...ya veréis como a la larga os agradecerán estos desvelos.

PASO 2

Comprarnos esa lencería maravillosa que cuesta un ojo de la cara y parte del otro. Por supuesto, la compra la cargaremos a cuenta de él. Nosotras nos sacrificamos con esos modelitos imposibles y ellos colaboran con su tarjeta. Las parejas tienen que compartirlo todo. Y al final, los que salen ganando son ellos, que disfrutan de la panorámica que les vamos a ofrecer.





PASO 3

A los hombres se los conquista por el estómago. Pues bien, como los queremos contentos que mejor que ir a los mejores restaurantes de nuestra ciudad y si me apuráis mucho y de verdad queréis hacer felices a vuestros chicos, llevadlos fuera del país. Hay todo un mundo gastronómico fuera de nuestras fronteras.


PASO 4 

Está comprobado que los hombres que saben trabajar con sus manos son unos hombres satisfechos. ¿Habéis oído hablar de algún manitas deprimido? yo tampoco. Pues hagamos las delicias de nuestros muchachotes llevándolos a Ikea y que nos monten un armario para nuestros vestidos. Ellos estarán encantados de poder demostrarnos sus dotes constructoras.
 
 

PASO 5

Ellos, a fin de cuentas son también en el fondo un poco como nosotras. Les gustan los mimos, las caricias, sentirse guapos...y todo ello lo podemos encontrar en un spa maravilloso de un hotel de cinco estrellas. Hay unas sesiones para parejas que son toda una delicia. Vuestro chico, después de una buena exfoliación va a salir encantado y con ganas de repetir. No hay nada que una más a una pareja que un buen masaje y exfoliación conjunta.




Espero que con estos sencillos pasos podáis gozar de un hombre feliz...Lo sé, chicas, a veces tenemos que sacrificarnos un poco, pero todo sea por nuestros amorcitos.

domingo, 19 de noviembre de 2017

Vecinos





   Mis amigas se habían empeñado en que esa noche tenía que ser especial. ¿Qué tiene de especial cumplir años? Todo el mundo lo hace. A mí cuando era jovencita me hacía ilusión celebrarlo, pero a medida que iban pasando los años las ganas de celebración iban mermando hasta llegar al punto que casi deseaba que esa día pasara desapercibido. Pero no, este año había que celebrarlo por todo lo alto.
- Es un número muy importante en la vida de toda persona.
- Es tan solo un número y tiene la importancia que cada uno quiera darle. En mi caso ninguna.
- Da igual lo que pienses. Ponte unos tacones, el vestido rojo y a quemar la ciudad. A ver si con tanto incendio hacemos que aparezca el cuerpo de bomberos y nos dan un buen meneo con la manguera.
- Que tontaina eres.
La que así  hablaba era mi amiga Berta. Había roto su relación de toda la vida hacía menos de seis meses y estaba pasando por una etapa de locura adolescente. No había fin de semana que no se apuntara a un sarao, y se pasaba la vida convenciéndome para que la acompañara. Yo siempre solía negarme, pero claro, aquella vez se trataba de la celebración de mi cumpleaños y me parecía feo no aparecer.
Y aparecer aparecí por casa casi amaneciendo. Reconozco que la noche había estado muy bien. La cena en el restaurante de moda había sido exquisita. Breve, como en todos estos lugares tan finos, pero de sabores intensos. Y luego seguimos con unas copas y finalmente acabamos en una disco donde pinchaban música de los 80 y acabamos dándolo todo.
Lo primero que hice fue descalzarme e ir al frigo a tomar un vaso de leche. Estaba en la cocina cuando oí unos golpecitos en la puerta principal. Pensé que me lo había imaginado, pues ¿quién a las seis de la mañana llamaría a mi puerta? Sin embargo los volví a escuchar y no me quedó más remedio que acercarme a la puerta y mirar por la mirilla. Allí estaba mi vecino Ángel y otro chico.
- ¿Abro o me hago la dormida? me pregunté a mí misma.
Decidí abrir porque el vecino me caía muy bien y esa misma semana me había ayudado con un problemilla informático.
- Disculpa, pero es que me he dejado la llave dentro y mi hermano, que tiene otro juego, está de vacaciones y llega hoy a eso del mediodía. Y bueno, sé que es abusar pero ¿nos podrías dar cobijo durante unas horas a mi amigo y a mí hasta que podamos ir a casa de mi hermano y recuperar la llave?
Me quedé un poco sorprendida por la petición, y mientras mi lado racional me decía que ni de coña los dejara pasar el resto de la noche en casa, mi parte loca y misionera decidió despertar y gritarme que bien podría empezar la jornada con la buena acción del día.
- Está bien, os podéis quedar en el sofá del comedor. No es muy cómodo pero no tengo ninguna cama libre.
- No te preocupes, en cuanto el bar de abajo abra, nos vamos a desayunar y ya haremos tiempo. Y por cierto, este es mi amigo Andrés. Que nos hemos puesto a hablar y no te lo he presentado.
Andrés era un hombre alto, cercano al 1,90. Musculoso sin ser exagerado y con unos ojos color miel que quedaban estupendos con la sonrisa que le iluminaba la cara.
- Te agradecemos que nos recojas. Hace una noche de perros como para quedarse fuera.
Me lanzó una mirada de las que atraviesan corazas y queman corazones y me sorprendí a mí misma sonriendo con cara de boba y diciendo que no me importaba que pasaran el resto de la noche y el tiempo que necesitaran hasta que pudieran entrar en su casa.
- Eres muy amable; pero es algo que ya intuía. Tu sonrisa cada vez que nos encontramos en las escaleras y tu voz saludándome ya me daba pistas de lo buena chica que eres.
Mientras Ángel me hablaba así, adulándome y acercando sus labios a los míos. Andrés me cogía la cintura desde atrás y me empezaba a besar el cuello.
Aquello se me estaba escapando de las manos. No quería que pensaran que yo era lo que no era, pero aquel juego me gustaba y me dejé hacer. Sin saber muy bien cómo, Andrés metió sus manos por debajo de mi camiseta y empezó a masajeárme las tetas. Me encontré a mí misma gimiendo y volviendo la cabeza para encontrar sus labios y besarlos; mientras, Ángel me bajaba los pantalones, las bragas y  se ponía de rodillas para besar mi sexo. Abrí las piernas para facilitar su labor. Después de saciarse me besó y me encontré saboreándome en sus labios. Mientras él me besaba, Andrés decidió atacar desde atrás y tras jugar sus dedos en mi culo...el despertador sonó y de un manotazo lo tiré al suelo.
No era justo, ahora que me estaba divirtiendo tenía que volver a mi vida gris y anodina. Después de una ducha y un café cargado salí de casa a toda prisa porque iba con el tiempo justo, y justo a tiempo pude chocarme con mi vecino, que volvía de su turno en el curro.
- Disculpa, es que voy como una loca porque no llego a tiempo a la oficina.
- Demasiado estrés en tu vida. Tienes que tomártelo con calma. Un día si quieres quedamos con un amigo que es monitor de yoga y que nos de una clase para relajarnos.
Le miré y sonreí.
- Pues puede ser una buena idea. No se me ocurre nada mejor que una clase de yoga...para relajarnos.


miércoles, 27 de septiembre de 2017

DOMISANTA






Fui a un colegio de monjas pero reconozco que nunca tuve vocación religiosa. Me gustaba demasiado la moda como para vestir los hábitos. Pero lo que siempre tuve fue un buen corazón y me compadecía de los más desafortunados, y aunque pensé que esto nunca me haría rica, decidí seguir mis ideales de ayuda al descarriado, aunque no sabía muy bien cómo hacerlo.

Con el devenir del tiempo acabé un buen día tomando un café con una antigua compañera de  universidad, que al igual que yo no siguió el camino laboral para el que nos habíamos preparado, o debería decir que fue el camino el que se alejó de nosotras. Pues por muchas entrevistas y curriculum enviados a diestra y siniestra a empresas especializadas en nuestro campo, ninguna tuvo a bien aceptarnos pagándonos un sueldo. Prácticas todas las que quisiéramos. La cuestión fue que mientras  yo terminaba de cara al público, mi compañera lo hizo partiendo la cara al público. Entiéndanme, lo hacía a petición de ellos, y claro como el público siempre tiene la razón, ella se esmeraba en poner culos morados a base de latigazos y lo que surgiera.

Cuando me contó lo de su profesión me acaloré un poco, aunque por no parecer pacata, disimulé como buena mujer de mundo, acostumbrada a todo. Y tanto disimulé que mi compañera vio en mí ansia por conocer más de su mundo y me invitó a una sesión.  Me comentó que yo no tendría que hacer nada, solo estar allí. Tenía a un cliente que le gustaba ser humillado delante de gente, y la persona que generalmente trabajaba con mi amiga tenía gripe y no podía acudir. Me dejé convencer porque sentía curiosidad y además como llevaría una máscara no me reconocerían.
 

Al día siguiente me encontraba vestida como catwoman delante de un tío vestido de criada, con delantal y cofia y…nada más. Mi amiga se esmeraba en su labor de proporcionarle placer a través de sus tacones, y el tipo aunque berreaba como un cordero recién nacido, se le notaba por su mirada que disfrutaba como un loco. Fue ahí donde me di cuenta que aquella era mi verdadera vocación. Dar placer al que no lo encuentra, enseñar a través de varazos cual es el camino al descarriado y cobrarle en generosos  donativos para engrosar un buen saldo en mi cuenta y ropa bonita en mi armario.
 

Y es que a veces es tan fácil hacer felices a los demás y que ellos te hagan a ti. Solo se precisa imaginación, un látigo y unos tacones.

lunes, 11 de septiembre de 2017

EN MANOS DE OTROS







Su manera de demostrar su devoción hacia mí era entregándome a otros para que me disfrutaran. Lejos de molestarme, me sentía halagada. Sólo puedes dejar lo que es tuyo, por lo tanto, si él me compartía con otros es porque me sentía suya, me sabía suya.

Cuando pasaba algún tiempo en compañía de alguno de sus amigos o amigas, sí, también me compartía con el género femenino, y casi puedo decir que eso aún lo disfrutaba más; no es lo mismo que te toque la áspera mano de un varón que la suave de una fémina, me miraba atentamente y palpaba cada rincón de mi cuerpo para comprobar que seguía siendo yo, que era la misma, que por mucho que hubiera sido sobada, mirada y admirada, no había cambiado nada.

Pero aunque él no lo notara, cada mano que había pasado por mí, me había cambiado. Cuando otros dedos que no son los de tu amo se posan en ti, invariablemente te hace cambiar. Esa presión ejercida con un dedo, esa mirada anhelante y deseosa que se posa en una parte de tu cuerpo y siente la necesidad de seguir mirando hacia el resto, ese aliento que te calienta el cuerpo aunque no quieras. Eso te hace cambiar. Quizá no por fuera, pero en el fondo del alma ya no eres la misma. Porque cada  mirada lee una cosa distinta en ti aunque siempre haya escrita las mismas letras.

Porque yo soy suya, porque él me ha escrito. Soy su libro, soy su novela.

miércoles, 30 de agosto de 2017

Juego de tronos by me




Atención: contiene spoilers, además de tontunas.


¡Qué  larga es la espera y qué corta la temporada!  Me refiero a GoT o castellanamente llamada Juego de tronos. Y lo peor de todo, y mira que ha ido empeorando la serie, es que nos falta aún más de un año para ver el tal ansiado final. Espero que sea algo  verdaderamente grandioso y no nos metan un final filosófico estilo “Lost” o peor aún, que todo haya sido un mal sueño de Ned Stark por ingerir ostras en mal estado tras la cena organizado para el rey Robert y su séquito en Invernalia. Ostras proporcionadas por la reina Cersei, con todo su cariño y respeto hacia su anfitrión.

Bueno, que me lío como si fuera  George R.R. Martin y no termino de contar lo que quiero.

La temporada no empezó mal; aún recuerdo ese convite donde todos los invitados fueron asesinados por Arya, en uno de sus papeles. Y es que la muchacha es tan polifacética a la hora de matar como Mortadelo a  la hora de disfrazarse. He de reconocer que a esta muchacha se le ha ido un poco la mano con eso de exterminar gente, casi diría que se ha convertido en una psicópata, pero con razón, por supuesto. Aunque no sé si algún juez de nuestra España actual le perdonaría el ser tan…díscola. Recordemos que aquí solo se perdona si has robado a los pobres, a las instituciones públicas o eres allegado de los altos estamentos. Y ella allegada, allegada quiere ser, pero de la reina Cersei  y cercenarle el cuello. Perdonar la gracieta, pero no he podido evitarlo.

Un personaje que ha ido creciendo ante nosotros y no solo en altura, sino en sabiduría y  templanza, ha sido Sansa. La otrora ñoña de Invernalia ha sufrido tanto y ha sabido sobreponerse a todas las desgracias y desgraciados, que ahora puede dar lecciones de política y diplomacia mientras se hace la coleta.

Bran es un personaje anodino que podría utilizar su tercer ojo para…

Jon es el héroe que nos quieren vender como sea sin que tenga una pizca de heroicidad en sus venas. Todas sus decisiones son absurdas y con ellas siempre acaba cayendo alguien que no es él. Suerte desde luego tiene un rato. Es el típico tonto que jodió a un pueblo.

Cersei es mala y rubia.

Jamie es rubio y simple. Aunque a veces tiene algún destello de persona honrada.

Tyrion es el amigo inteligente al que no se le hace mucho caso.
Meñique ha durado tanto que ya casi parecía índice.

Daenerys  es rubia y tiene dragones. Bueno, si sigue con Jon no le va a quedar ni eso. Me refiero al rubio del pelo. Este chico quema a cualquiera.
Y bueno, que todo lo que ha pasado en esta temporada me ha parecido predecible. ¿ O no os fijasteis en los cárteles promocionales de la serie, donde el rey de la noche montaba en un dragón?
 
Y claro, para que quiero un dragón sino es para deshacer un muro de hielo. Que eso es lo que se dice cuando uno busca amistad; y a ver si lo único que quiere el buen hombre y sus huestes son amigos para jugar un partidito…o lo que surja. Que una buena parrillada siempre ha unido mucho.