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domingo, 14 de diciembre de 2014

Sobrevivir a una comida/cena de empresa






Me llamo Melibea Bronte; he sido arrastrada a la cena de empresa que tanto se dan en esta época. Necesito ayuda para salir. El jefe de producto se ha trincado dos botellas de vino él solito y me está tirando los trastos. Estoy escondida en el baño. Oigo su respiración al otro lado de la puerta. No sé cuanto tiempo más voy a poder resistir. Si alguien me escucha, que me ayude, por favor.

Bueno, vale, puede que me haya pasado dos pueblos con la descripción. Pero lo cierto es que el tipo en cuestión ha bebido como si fuera el heredero oficial de Bob esponja, y me está lanzando miraditas que me bajan la cremallera solo con su fuerza. Si al menos fuera veinte años más joven, con pelo y no le cantara el aliento, quizá me lo plantearía. Pero no, en estas condiciones no.

De verdad, es necesario pasar por el tema de las cenas de empresa en épocas navideñas. No es suficiente tener que aguantar a la familia?.
Yo si necesito o quiero quedar a cenar con alguien, no espero a esta época. Cualquier otra es buena. Por el hecho de estar en estas supuestas fechas de amor y amistad, en las que se supone que celebramos el nacimiento de nuestro/vuestro dios no hay porqué perder la cabeza  y volverse un hipócrita en estado puro. Si Rafaelito es un petardo, seguirá siéndolo aunque comparta con él mesa y mantel. Soy una tipa dura y sin corazón por ello? No creo.
Y si encima tengo yo que pagar lo que como, porque la empresa se ha vuelto rácana hasta decir basta,paso de gastar un euro con gente que no soporto. No  me importaría gastármelo en una paliza con rompimiento de costillas para ellos, pero no en un sorbete de limón.
La cuestión es que no se me ocurren fiestas más falsas que estas. Así pues, actúa y disfruta lo que puedas, ya llegarán tiempos mejores, supongo. Y si no, llena tu bolso de Almax y traga todo lo que te pongan.

1 comentario:

  1. Querida Melibea, no sabía que estabas en peligro. Sí, que ese tipo de ratoneras-cenas de empresa son más peligrosas que un canasto de bombas, al menor movimiento en falso te explotan en tooos los morros.
    Estoy seguro que saliste con vida de ahí, pero otra vez avisas, alguien podría hacer el papel de secuestrador y ya tienes coartada para no volver a caer en la trampa. Seguro que el secuestrador tiene la ocurrencia de invitarte a un lugar agradable donde cenar a gusto y sin depredadores vitiviciosos.
    Besos y, ya sabes, ármate de valor guerrero y que no te tomen por un sorbete de limón cualquiera.

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