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domingo, 7 de febrero de 2016

Ars Desamandi, 3.0


Breve relato de como hay cosas que las nuevas tecnologías, o ya no tan nuevas, han cambiado nuestro mundo. 
Hoy toca rupturas sentimentales.




Llamadme carca, vintage o incluso decimonónica, pero yo hecho en falta la calidez de una buena ruptura a la antigua usanza. Esas que se hacían cuerpo a cuerpo y no solo cara a cara, desde lejos, vía Skype. Sobre todo, echo de menos el poder romper las cartas y hacer trocitos las fotos. Eso desfogaba un montón. ¡Ahora es tan fácil deshacerse de todo! Un clic al Supr. y ya. Bueno, quizá sea necesario más de un clic. No olvidemos que tenemos que enterrar a nuestro ex y para ello es necesario borrar su existencia entre nuestros amigos de Facebook , seguidores de Twitter y demás redes sociales.   
En definitiva, me declaro dama victoriana con derecho a sufrir por desamor y lucir mi pálido rostro en Instagram.

Y escribidme cartas en papel perfumado, que eso me enamora mucho. Y el cartero más. Sobre todo si me llama dos veces….o tres. Ya me entendéis...


viernes, 22 de enero de 2016

Construyendo al hombre perfecto








Querid@s amig@s, el hombre perfecto no existe!. Ya sé que esta es una frase dura, pero  cuánto antes la asimilemos mejor nos irá.
Hay mujeres que tienen suerte, y pueden disfrutar de un hombre con las cualidades principales para hacerlos tolerables. En esta entrada no os voy a explicar cuales son las características imprescindibles para considerar potable a un hombre, si no todo lo contrario. 

¿Qué tenemos que tener en cuenta para desechar una unión con el sexo opuesto?
Tan solo he nombrado cinco cosillas de nada. No es cuestión de alargar la lista. Bastante difícil está ya el mercado como para hacerse la tiquismiquis.

El orden es completamente aleatorio, y se aconseja que al menos los candidatos a ocupar nuestro corazón cumplan con la mayoría de estas proposiciones.


Ahí va la lista:

1. Que sepa combinar los colores a la hora de vestir.

No hay nada peor que llevar al lado un aprendiz de payaso. Conformémonos con que sepa utilizar el negro y blanco en su vestuario. Estos colores básicos nunca nos pondrán en un aprieto demasiado intolerable. Al menos que decidan ponerse una americana inspirada en el tablero de ajedrez. Claro, que siempre podemos decir que es la última tendencia en la pasarela de Nueva York. Y saldremos airosos de cualquier situación y encima marcaremos tendencia. La gente es muy tolerable con los gustos neoyorkinos.



2. Puntualidad

Tampoco hablo de la famosa puntualidad británica, pero hombre, tener que esperar a un tío  mas de quince  minutos me parece demasiado. Para algo se han inventado los móviles. Si vas a llegar tarde, avisa. Ni siquiera te pido que inventes una excusa. Solo dime que quedemos mas tarde, y ya está.

3. Ingenioso

Si, ingenioso. Al menos para inventar excusas o mentiras. Porque reconozcámoslo, antes o después los hombres mienten. Lo único que pido es que sean mentiras lo suficientemente inteligentes y elaboradas como para no pillarle. Los hay  tan burdos que se les coge a la primera. Al menos, que sean un poquito inteligentes.

4. Que no esté enmadrado

Tener un tío al lado que te esté siempre comparando con tu madre es un tostón. Yo a los Edipo no los quiero para nada. Una cosa es que quieran a su progenitora, lo cual me parece perfecto y lo más natural, y otra cosa es que quieran ver a su madre en cualquier cosa que hagas.

5. Inteligente

Esta es la condición mas difícil de cumplir. Pero si la tienen, se puede pasar del resto de las condiciones. Tener al lado a un tío inteligente es lo mejor que te puedes llevar. Un hombre con el que poder hablar de cualquier tema y que te comprenda es la créme de la créme..pero no nos dejemos engañar, el que sea inteligente no significa que sea perfecto. Estos, a veces, pueden causar mas daño que cualquier otro.

Podría enumerar más características, pero como dije antes, tampoco hay que poner las cosas demasiado difíciles. Además, lo mas importante, es que la persona en cuestión nos haga felices, sin tener en cuenta su atuendo, gustos musicales o literarios. Yo, con que  me haga reír ya me tiene ganada. Soy así de facilona!





miércoles, 16 de diciembre de 2015

EL DÍA SEÑALADO







Aún  no estaba muy segura de cómo había llegado hasta allí, pero ahí estaba y debía tomar una decisión . No podía estar encerrada durante todo el día, porque eso desde luego no iba a solucionar nada. Dejó de respirar un momento cuando escuchó unos pasos detrás de la puerta.  Sabía que sería él. Le había dicho que ese día no se lo iba a perder. Llevaba tiempo fantaseando con aquello y se quería dar el capricho. Ella era el tipo de chica que se sentía culpable cuando decía que no, y él lo sabía.
-         -Vamos, no seas chiquilla y abre la puerta.
-         -No creo que esté bien.
-         -Ya lo hablamos y decidimos que lo haríamos. ¿Me vas a dejar con las ganas?
-         -Se va a  dar cuenta…
-         -Tendré mucho cuidado.

Ella oía la respiración de él, cada vez más agitada. Finalmente claudicó. Ella también quería hacerlo.
-         -Ten cuidado con el vestido. No quiero que se arrugue o se manche.
-        -Pensaba quitártelo.
-         -Demasiados botones. No daría tiempo de volver a vestirme.
-         -Pues que esperen .  Nadie me va a privar de follarte antes de que te conviertas en una mujer casada.

Ella sonrió. Él siempre lograba sacarla una sonrisa, y eso era una de las cosas que le gustaban de él.
Fue breve pero intenso, muy intenso. La rojez de su rostro le duró hasta que terminó la ceremonia y la sonrisa  la acompañó hasta la noche, cuando ambos cayeron exhaustos en la cama. Se miraron y rieron como críos.

Aquella tarde cuando el sacerdote pasó a la sacristía encontró unas bragas olvidadas en un rincón, debajo del cuadro de la virgen.

-           


domingo, 15 de noviembre de 2015

Bares, qué lugares...






    No  hacía nada más que mirar el reloj. El tipo se estaba retrasando ya más de veinte minutos. Ella era de las que esperan poco, no de la vida, sino de los demás. No entendía muy bien como había llegado a aquella situación. Lorenzo no era precisamente el tipo de hombre que le quitaba el sueño. Era más bien anodino y sin nada interesante a primera vista, sin embargo cuando la invitó a verse en aquel lugar ella no supo negarse. Quizá fuera el tono de su voz. Entre cálido y sargento de artillería. Pensó que podía ser una aventura de contar a sus amigas. Pero ahí estaba ella, esperando a un tío de lo más anodino, vestida con su traje de guerra. Rojo pasión y ajustado como una segunda piel. No sabía muy bien porqué se había vestido así. No es que buscara una aventura con el contable de la empresa, ella era más bien mujer de aventuras pasionales con hombres con pinta de Indiana Jones; y Lorenzo era el prototipo de persona más alejado que hay a un aventurero de leyenda.
Estaba a punto de pedir su segunda copa, cuando la voz de un hombre detrás de ella, clara, potente y varonil, pidió una copa y le dijo al camarero que le sirviera otra a ella. Meli giró su cabeza y se encontró con la imagen soñada de un dios griego. Un hombre alto, moreno, de ojos color mar y sonrisa picarona.
- No necesito que me invite a nada, gracias. Si quiero algo ya lo pediré yo.
- ¿Estás segura que serás capaz de pedir lo que quieres?- contestó él con su voz profunda y algo rasgada.
- Seguro; contestó Meli sabiendo que la realidad no sería esa.

El tipo la miró y sonrió. Sacó un billete de los grandes y le dijo al camarero que se cobrara lo suyo y lo de la dama.
Ella iba a protestar, pero el desconocido ya se había dado media vuelta sin esperar tan siquiera el cambio. Lo único que había dejado era una tarjeta con un nombre, un teléfono y la siguiente frase:
Si te atreves a hacer realidad tus sueños, llámame.

Meli se guardó la tarjeta en su bolso, se bebió de un trago su copa y se largó del lugar sin esperar más al que se suponía que iba a ser su acompañante aquella noche. Antes de salir por la puerta ya estaba marcando el número del desconocido. Se le había caído un sobre a sus pies y ella tenía la intención de devolvérselo. No pensaba quedarse con todo aquel dinero. No quería que pensara que sus sueños tenían un precio.


miércoles, 11 de noviembre de 2015

EL SECUESTRO



         Otro cuento en formato mini para pasar el rato. Un relato basado en uno de los miedos del ser humano. El miedo a ser apartado de manera brusca y brutal de su entorno. Miedo a no saber qué va a ser de nosotros, a no tener la capacidad de controlar nada. Miedo a fin de cuentas a lo desconocido. ¿Hay algo  más aterrador?

      Ahora os dejo con....







    El secuestro


Tenía que haber  un error. Estaba segura. Ella tan solo era una bibliotecaria municipal, donde apenas iban lectores.  No tenía grandes ingresos, no conocía a nadie de su entorno que fuera  millonario y ella no era una gran belleza. Nada interesante para ser vendida a un jefe Qatarí. Pero allí estaba, maniatada al cabecero de una desconocida cama, en ropa interior y frente a un tipo con el rostro tapado por un pasamontañas. Era un tipo fornido y llevaba varios tatuajes en sus descubiertos brazos.

-         - Esto es un error. No sé qué quiere de mí .
-       -   Lo único que tienes que hacer es callar y obedecer- dijo el tipo en un tono que no admitía discusión.
-       -  Si quiere dinero, llevo la tarjeta en el monedero. Le puedo dar el pin. Quédese con el bolso entero si quiere, pero deje que me vaya.

El hombre en un rápido movimiento se puso a horcajadas encima de ella y con una mano le agarró el cuello. Ella notaba como la presión iba aumentando.¿ Moriría asfixiada? Pero de repente la escena cambió y el tipo que ella suponía que la quería  matar se subió el pasamontañas y dejó su boca al descubierto. Boca que besaron los labios de ella mientras su mano seguía sujeta a su cuello.
El tipo empezó a recorrer con la lengua su barbilla, su cuello…y fue bajando hasta llegar a su pecho izquierdo. Con la mano libre le bajó la copa del sujetador  y sin ningún miramiento le pellizcó el pezón.

-          No tan fuerte, Javi, que me lo vas a arrancar.

sábado, 7 de noviembre de 2015

AMISTADES VIRTUALES O LA NUEVA REALIDAD



Hoy os presento otro de los minicuentos de la serie pequeños relatos. Es  un cuento inspirado en cómo las redes sociales han cambiado la manera de conocer a otras personas. Algunos los critican y otros lo alaban. Esto es como todo, pienso yo, no es ni bueno ni malo, solo depende del uso que le de cada uno.
Os dejo con: Amistades virtuales
Leed y divertíos.






La vida no había sido generosa con él, o para ser más exactos, había sido generosa pero en los lugares y momentos equivocados. Siempre tuvo exceso de grasa, de joven se le acumulaba en el rostro, en forma de supurantes granos y ahora de adulto, la lucía en forma de barriga. Era tímido y le costaba entablar amistad con las personas; sin embargo en las redes sociales era todo aquello que le hubiera gustado ser y nunca pudo ser. Era un triunfador  en todos los sentidos.

Era capaz de unir las letras con tal maestría que sus frases pronto fueron conocidas en el mundo virtual. Le llovían los seguidores, y sobre todo las seguidoras. De entre ellas, una era muy especial. Sabía expresarse con delicadeza y elegancia. Pronto pasaron a relacionarse a un plano más privado, aunque nunca sin mostrar su rostro ni tan siquiera su voz.

Pero este tipo de relaciones en algún momento necesita del contacto físico o al menos visual, para no estancarse. Después de muchas dudas, él decidió que estaría muy bien poder tomar un café  juntos y charlar cara a cara. Ella, reacia en un principio, acabó por aceptar.


Él llegó primero. No hubiera estado bien hacer esperar a una señorita. O a una señora, nunca le había preguntado su edad, aunque en realidad eso no le importaba. Lo que decidió que le preguntaría, una vez estuvo frente a él, es que cuchilla utilizaba para afeitarse. El apurado era impresionante.

domingo, 25 de octubre de 2015

Cuanto más trabajo hay, más pobres somos.





Como ya os he comentado en otras ocasiones, no soy analista ni tan siquiera entendida en el mundo del politiqueo patrio. Pero hay cosas donde no es necesario ser un entendido, para comprender que nos están vendiendo una moto; y no precisamente la de Marc Márquez. Sino una moto baratera a precio de Valentino Rossi.
España no va bien. Se empeñe quien se empeñe en decir lo contrario. Generalmente, los empeñadores son esos seres que nos gobiernan. Esta gente se aplaude y se dan palmadas en la espalda, cual monos de zoo, cuando las estadísticas dicen que hay menos paro. Y ahí se quedan. Pero la realidad es que hay menos paro, pero más pobres. ¿Y esto como puede ser? Muy sencillo, mis queridos bípedos pensantes. Hay más gente trabajando, pero cobrando un sueldo de miseria.
   Quizá a estos mandamases se les haya olvidado que la gente trabaja para poder vivir, no para estar entretenidos. Que para eso ya están los hobbies.
Vivimos en un país donde cada vez se le exige más a la clase trabajadora para ser eso, trabajadora; y menos a los empresarios.
   El gobierno aplaude a cualquiera que monta una empresa y "rescata" de las listas del paro a unas cuantas personas. Le da igual en qué condiciones. Lo único que cuenta es que su lista de "malditos parados" vaya menguando. Y la realidad es que a medida que crecen los trabajadores aumentan los pobres. ¿Raro? No, esto es España. Aquí los empresarios disfrutan llevando una vida de jeques árabes mientras sus huestes de asalariados apenas pueden vivir. Es una imagen de lo mas tercermundista, pero a ellos se la suda. En el fondo, la mayoría de los empresarios de este país está compuesto por unos sátrapas hedonistas, donde lo único que les importa es su bienestar. Ellos están arriba y el resto abajo; ¡que se jodan!



Y mientras la sociedad se empobrece, ¿qué hace nuestro gobierno? Pues básicamente mirar a otro lado y maquillar la realidad. Hay que reconocer que como estilistas son de lo mejorcito. Aunque aún les queda mucho trabajo para maquillar a su líder y presentarlo como un ser inteligente y resolutivo.
Nuestro "querido" Mariano ha ido de mal a peor. Su ya escaso carisma ha ido mermando hasta llegar al submundo.
A veces me da por pensar, cómo un tío tan "supuestamente" espabilao como Aznar, pudo elegir como sustituto a un ser tan anodino como nuestro actual presidente. Y mi imaginación me lleva a deducir que quizá Chema conocía las tropelías del que era su segundo, Rodrigo Rato, pero que le daba reparo decir nada a la justicia, porque quizá muy cerca de él, casi en su vida familiar, se podía encontrar con gente con los mismo reparos que su vicepresidente, a la hora de meter mano, a lo que no era suyo.
Pero vamos, todo esto es...supuestamente.
Al igual, que supuestamente este cambio de hora, es para ahorrar energía. Yo sinceramente no lo noto. Para mí es tan cara con una hora de adelanto que con una hora de retraso. El retraso que se piensan que tenemos los contribuyentes...
Y no quiero seguir con más, porque me solivianto y me viene fatal para el cutis. Y ya solo me faltaba que encima que los de arriba son los dueños de mi bolsillo, lo sean también de  mi pellejo. ¡Y por ahí no paso!